jueves, 17 de mayo de 2018

Lulú, el mito de la mujer fatal de la mano de Bezerra


¡Hola perdid@s!  Hoy vengo a hablaros de la obra que pude disfrutar el pasado fin de semana en mi teatro “de cabecera”, el Teatro Principal de Zaragoza.  Se trata de Lulú, una maravillosa producción de la mano de Paco Bezerra, bajo la dirección de Luis Luque, que ya quise ver en mi visita a Madrid (de la que por cierto aún no os he contado mi periplo teatral), pero no hubo tiempo material, y cuando la vi en cartel no dudé ni un momento en marcarla en mi calendario.  Así, Producciones Faraute (Compañía Miguel Narros) nos trajo a Armando del Río y María Adánez protagonizando una visión novedosa del mito de la mujer fatal, que dejó al público bastante satisfecho.

Nos encontramos con la historia de Amancio (Armando del Río), un viudo que desde la muerte de su esposa vaga por sus campos de manzanos en busca del verdugo que se la arrebató, una serpiente.  Obsesionado con la idea de eliminarla, malvive en su hogar con sus dos hijos Calisto (César Mateo) y Abelardo (David Castillo), que observan la locura de su padre, hasta que le dan un ultimátum con el fin de abrirle los ojos y mostrarle la necesidad de volver a su vida normal.  Ante ello, Amancio reacciona desapareciendo temporalmente, y a su vuelta no regresa solo, sino con una misteriosa mujer herida en la espalda que no recuerda nada, sólo su nombre… se llama Lulú (María Adánez).

Lulú pone patas arriba la vida de los tres hombres, pero un halo de misterio la rodea ¿quién es? ¿qué hace allí?, causando una irresistible atracción a la que ninguno de nuestros protagonistas podrá resistirse, por la que piden ayuda a Julián (Chema León) para salir de este estado, que podríamos calificar de “hipnótico”, en que se encuentran…

Foto.- Producciones Faraute

Con esta historia, Paco Bezerra quiere poner de manifiesto el mito de la mujer fatal.  Todas son Lulú, desde Eva a Circe, Lilith o Pandora; esa mujer a la que todo el mundo ama y teme, jugando con la imagen de la manzana como fruto prohibido, pero quizá Bezerra lo que hace es dotar a la historia de la otra cara, la versión desde el lado de la mujer, con un claro alegato contra la violencia machista, porque en toda historia hay dos versiones, y siempre hay una que, por conveniencia o por desconocimiento, se oculta a la opinión pública.

Una escenografía aparentemente sencilla, y una buena iluminación dotan a la historia en cada momento del ambiente que precisa, jugando con las sombras y el vestuario.  A nivel interpretativo, los soliloquios de Armando del Río cuentan con la fuerza necesaria en la situación en que se presentan, sirviendo de hilo conductor de la acción,  mientras que Adánez muestra una Lulú desinhibida, con cierta dulzura e incluso ápices de inocencia que la dotan de una enorme personalidad, reforzada en la parte final de la obra de manera espectacular.  David Castillo (Aída…) y César Mateo (B&B, El accidente…) muestran la desesperación de unos hijos, que va tornándose diferente a lo largo de la representación, mientras que Chema León, como Julián, con esa estética de “señor del mal”, cuenta con un papel secundario relativamente destacable.

Una buena obra, lástima del poco más de medio aforo del teatro el último día de su representación, y de ciertas “interrupciones” por no oírse bien por determinado sector del público (cuando el sonido era correcto), con una única puntualización:  quizá si su duración hubiera sido algo mayor habría beneficiado a la trama, “relajando” un poco más el desarrollo de la historia, que parece cortarse y cambiar de plano radicalmente (aunque probablemente sea eso lo que busque el autor) dejando al espectador un poco sorprendido y con ganas de llegar más allá.  

Por todo ello, solo puedo recomendaros que no os la perdáis, que están de gira y en su web podéis consultar todos los lugares por los que pasará.  Teatro de calidad, muy bien hecho, y con una gran puesta en escena, donde destacan Adánez y del Río de modo claro.  Lo dicho, perdid@s, si la tenéis cerca, id a verla, ¡os encantará! ¡Palabra de perdida!😉


LULÚ
PRODUCCIONES FARAUTE 
(COMPAÑÍA MIGUEL NARROS)
Puntuación 8.5 / 10

Autor.- Paco Bezerra

Dirección.- Luis Luque

Reparto:

Armando del Río.- Amancio
César Mateo.- Calisto
David Castillo.- Abelardo
María Adánez.- Lulú
Chema León.- Julián


Síguela en Twitter.- @LULUdeBezerra 

miércoles, 9 de mayo de 2018

Reglas, usos y costumbres en la sociedad moderna; peladillas, documentos y elegante ironía para la vida civilizada


¡¡¡Hola perdid@s!!! Hacía mucho que no podía pasarme por aquí para contaros lo que he ido viendo, pero la oposición me agota el tiempo libre, y se van acumulando los posts, pero prometo ponerme al día lo más pronto posible…  Para ello comenzaré, tras disculparme por este breve periodo de ausencia, por la última obra que pude disfrutar.  Fue el pasado fin de semana en el Teatro de la Estación, de Zaragoza, de la mano de Tranvía Teatro, que nos traía una obra de Jean-Luc Lagarce bajo la dirección de Aitana Galán, “Reglas, usos y costumbres en la sociedad moderna”, un tratado, desde la ironía, sobre cómo vivir en una sociedad civilizada, para ser uno más, determinando el futuro de cada uno y sesgando la libertad del individuo, porque como dice el propio autor "Vivir no es necesariamente imposible, basta con seguir las reglas".

Nos encontramos con un escenario atemporal, quizá con cierto toque modernista, aunque una lámpara de cristales preside la estancia.  Allí encontramos a nuestra protagonista, encarnada por Cristina Yáñez (a la que no había visto actuar y me impresionó), que va desgranando este manual, con cada una de las reglas que rigen nuestra vida, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, quizá no del todo lógicas, pero que dirigen el devenir del individuo (evitando también las críticas de las malas lenguas), pasándolas por un tamiz de ácida ironía que dotan de ritmo un texto complejo y extenso.
 
Foto:  Teatro de la Estación

Esta obra se convierte así en un maravilloso ejercicio tanto de dirección como de interpretación.  Aitana Galán, en la dirección, ha entendido de manera brillante el texto de Lagarce, basado en un tratado de urbanidad del siglo XIX, con ese filtro de comedia crítica hacia la propia sociedad.  Por otro lado, Cristina Yáñez, su protagonista, se gana al público con su facilidad de palabra y sus numerosos guiños; en una muestra de buena interpretación y dominio escénico indiscutible.

El vestuario y la iluminación también merecen ser destacados.  Con una indumentaria original, mezclando antigüedad y modernidad en un vestido rojo que se va transformando en el transcurso de los acontecimientos, Silvia de Marta quiere poner de manifiesto el trasfondo de esta historia.  Mientras, la iluminación a cargo de Javier Anós, es un elemento que, aunque con algún momento quizá algo ininteligible, va marcando los tiempos de la historia, convirtiéndose en un elemento fundamental para el desarrollo de la misma.

Así, lo único que puedo hacer es recomendaros que no os la perdáis este fin de semana, que aún está en cartel en el Teatro de la Estación, porque os encantará.  Tanto por la temática, la dirección y la interpretación (quizá, según he leído, uno de los trabajos más “redondos” de Cristina Yáñez), demostrando un claro dominio de la técnica escénica y de la temática de la obra.  No os la perdáis perdid@s, Cristina sigue “recordándonos” estas reglas hasta el domingo…  Os encantará, ¡palabra de perdida!😉


REGLAS, USOS Y COSTUMBRES EN LA SOCIEDAD
MODERNA

TRANVÍA TEATRO
Puntuación 9 / 10

Autor.- Jean-Luc Lagarce

Traducción.- Fernando Gómez Grande 

Dirección.- Aitana Galán

Intérprete.- Cristina Yáñez

lunes, 5 de febrero de 2018

El criticón, sed bienvenidos a la embajada…



¡Hola perdid@s! Hoy vengo a hablaros de la obra que pude disfrutar el pasado fin de semana de la mano de Teatro del Temple en el Teatro Principal de Zaragoza.  Se trata de El criticón, una adaptación de José Luis Esteban de la excepcional obra de Gracián, bajo la dirección de Carlos Martín.  Una metáfora de la sociedad, con un cierto toque nihilista, que tanto entonces como ahora se configura como una sociedad que se descompone, donde la corrupción, el mal y el poder van dañando la conciencia, el alma y el espíritu hasta hacerla desaparecer, que José Luis Esteban ha llevado a un contexto intemporal aplicable a cualquier momento, pasándolo por el velo de la comedia e incluso, en cierto modo, el musical.

Un texto y una idea complejos, puestas en escena por un reparto 100% aragonés que no deja a nadie indiferente.  Nos encontramos ante una embajada en la que Salastano (Félix Martín) está celebrando una fiesta con lo mejor de la cada casa, en la que se mezclan doctores, embajadores, banqueros, sacerdotes… amenizada por un autómata músico, Quirón (Gonzalo Alonso), que parece no tener fin. A ella llegan nuestros protagonistas, Critilo (José Luis Esteban) y Andrenio (Alfonso Palomares), unos náufragos en busca de Felisinda, a los que se les ofrece comida, refugio y, por qué no, convertirse en uno de los invitados de esta fiesta perpetua.

Así, esta embajada intemporal, morada de almas desvirtuadas, se constituye como un foco de mal, donde el poder y la mezquindad se personalizan en cada uno de nuestros intérpretes (quizá pudiendo asimilarlos en cierto modo, incluso, a los pecados capitales) convirtiéndose en una trampa ¿sin salida? para dos almas inocentes, las de nuestros náufragos, pero dejando una puerta abierta a la esperanza por la que poder escapar frente a todas las caras podridas que nos muestra la sociedad.

Foto:  Marcos Cebrián

Además de Critilo, Andrenio, Salastano y Quirón, encontramos grandes interpretaciones en el resto del elenco.  Argos (Charles Bad) como el creador de la teología solar, Egenio (Francisco Fraguas) banquero y estafador, Virtelia (Minerva Arbués) doctora alemana que parece encarnar a la misma Circe y Volusia (Encarni Corrales) sexy, con cierto toque de lascivia y de provocación que la condenan, constituyen el resto de invitados en esta fiesta que, haciendo un paralelismo con “El ángel exterminador” de Buñuel, sólo ansían la libertad de su alma, salir de allí, ser libres y vivir, pero eso no siempre es posible.  Sólo un alma buena podrá liberarse ¿habrá esperanza para alguno de ellos?

Un buen punto de partida, música en directo que ameniza la velada, canciones “pegadizas”, un texto excepcional y unas interpretaciones maravillosas, junto con una puesta en escena donde el mobiliario y los ventanales cobran una vida y una importancia sorprendente para el espectador… una buena opción, sin duda, para disfrutar de una noche de teatro, que además es de las que “dejan poso”, con un trasfondo ideológico en el que no se logrará nunca una opinión unánime… el cielo, el infierno, el bien, el mal…  lo único claro es que todos ellos forman parte de un único elemento:  la existencia humana.  

Así que, si os gustan las historias con trasfondo no os la podéis perder, puesto que además es un montaje con un sutil toque de comedia, suficiente para poder amenizar la velada al espectador.  Una maravillosa opción para disfrutar del talento aragonés, no os la perdáis, seguro que os gusta, ¡palabra de perdida!😉


EL CRITICÓN
TEATRO DEL TEMPLE
Puntuación 8.5 / 10

Basado en la novela de Baltasar Gracián

Autor.- José Luis Esteban

Dirección.- Carlos Martín

Reparto:

José Luis Esteban.- Critilo
Alfonso Palomares.- Andrenio
Félix Martín.- Salastano
Charles Bad.- Argos
Francisco Fraguas.- Egenio
Minerva Arbués.- Virtelia
Encarni Corrales.- Volusia
Gonzalo Alonso.- Quirón / Músico