lunes, 13 de noviembre de 2017

Cabaré de caricia y puntapié, ¡feliz cumpleaños! y “grasias sinseras” por este gran espectáculo



¡¡Hola perdid@s!! El pasado miércoles pude disfrutar en el Teatro Principal de Zaragoza de una maravilla a la que le tenía muchas ganas, el Cabaré de Caricia y Puntapié, una producción cien por cien aragonesa, de la mano de El Gato Negro y Nueve De Nueve Teatro, ganadora del Premio Max al mejor espectáculo de teatro musical en 2010, en su última representación para celebrar su décimo aniversario; un enorme show en el que, bajo la dirección de Alberto Castrillo-Ferrer, Jorge Usón y Carmen Barrantes desbordan talento haciendo disfrutar al espectador de cada minuto de su actuación.


La verdad que, como ya os he dicho, hace tiempo que quería verla, pero nunca coincidí para poder verla en Madrid, ni en gira, ni tampoco en sus anteriores ocasiones en Zaragoza, y qué mejor ocasión para poder cumplir ese deseo que en su “cumpleaños” y en “casa”, en un Teatro Principal lleno hasta la bandera, que colgó el cartel de “no hay localidades”.

Foto:  Cabaré de caricia y puntapié


En esta obra, Alberto Castrillo-Ferrer realiza una enorme labor de homenaje, en cierto modo, a la figura de Boris Vian, pues con la excusa de la exposición de una tesis doctoral, sus protagonistas (Doris y Boris Vian) van haciendo un repaso de su mayor y mejor legado: sus canciones.  Con ellas, creando pequeñas historias, nos va contando su vida, sus ideas fundamentalmente antimilitaristas, transgresoras para la época, y sus sentimientos, ambientada en una comunidad de vecinos, con obras que van desde “El desertor” (con una brillante interpretación de Jorge Usón que cala en el ánimo del espectador, haciéndole incluso aflorar alguna lágrima en sus ojos) hasta el enormemente pegadizo “Pégame, Johnny”, pasando por otras muchas historias (los carniceros, el vecino pijo, Laurent y su abuelo, los psicólogos argentinos…) de todos aquellos vecinos que conforman la comunidad; todo ello pasado por el filtro del cabaret, lo que la convierte en una obra tremendamente apetecible.


Con una sencilla escenografía y una graciosa caracterización, Jorge Usón y Carmen Barrantes (una maravillosa sorpresa a la que no había podido disfrutar antes en directo) nos van poniendo en escena cada una de estas historias, de estas vidas y los conflictos entre ellas, con unas espectaculares interpretaciones musicales en directo, con letra traducida por el propio director, Alberto Castrillo-Ferrer, de las obras originales de Vian.


Así, este cabaret, o “cabaré” de caricia y puntapié nos muestra el amor, el odio, el dolor y la alegría de vivir, una maravilla de espectáculo que ha girado por toda España y del que, sinceramente, espero una segunda parte, un “segundo round” de este despliegue de talento aragonés.  


Por todo ello, sólo puedo recomendarla fervientemente.  Una maravilla que si vuelve a repetirse no os debéis perder. “Grasias sinseras” por dejarnos disfrutar de este espectáculo y hasta la próxima (que esperemos no sea muy tarde).  ¡Maravillosa!  ¡Palabra de perdida!😉



CABARÉ DE CARICIA Y PUNTAPIÉ

 EL GATO NEGRO / NUEVE DE NUEVE TEATRO
Puntuación 10 / 10

Dirección.- Alberto Castrillo-Ferrer

Reparto:
Carmen Barrantes
Jorge Usón

lunes, 6 de noviembre de 2017

Arte, tres amigos y un lienzo en blanco…



¡Hola perdid@s!  En esta ocasión vengo a hablaros de la última maravilla que pude disfrutar el pasado sábado en el Teatro Principal de Zaragoza, Arte, de Yasmina Reza, bajo la dirección de Miguel del Arco y de la mano de El Pavón Teatro Kamikaze, una comedia envenenada sobre la fragilidad de los pilares de la amistad, que en ocasiones, pueden ser dinamitados por la diversidad de pareceres sobre asuntos banales.


Nos cuenta la historia de tres amigos, Marcos, Sergio e Iván, que se conocen desde la infancia, son amigos de los “de toda la vida”,  pero su amistad se pondrá a prueba cuando Sergio (Cristóbal Suárez) muestra a sus amigos su última adquisición, una obra maestra por la que ha pagado 30.000 euros, un Antrios, que en realidad es un lienzo blanco, “con unas finas líneas transversales también blancas…”; algo que no es apreciado del mismo modo por su amigo Marcos (Roberto Enríquez), quien muestra su disconformidad de modo creciente a lo largo de la representación (lo que derivará en una escalada de tensión entre los dos amigos), mientras que Iván (Jorge Usón), siempre condescendiente y eterno Peter Pan le da la razón con un único objetivo, la felicidad de todos.


La historia va creciendo paulatinamente en intensidad, mientras que los focos y los sonidos, y esos monólogos hacia el  público donde cada uno muestra sus verdaderos sentimientos, la dotan de una gran agilidad, creando una atmósfera donde la comedia se transforma en una “pseudo-tragedia” sobre la amistad y su fragilidad, en la que el cuadro será la punta del iceberg de la que parta toda la trama.   

Foto:  El Pavón Teatro Kamikaze




Con un reparto de lujo, Miguel del Arco (cuya dirección pude disfrutar en un brillante Hamlet), consigue el clima perfecto para el desarrollo del relato. En primer lugar, Roberto Enríquez (al que siempre había visto en papeles de corte más duro, como en Vis a vis o Hispania entre otros) como Marcos, tiene una vis cómica pero “malintencionada” en cierto modo, con una dosis de mandato y de superioridad frente al resto de personajes (pues llega a calificarse como “su maestro”) sorprendente, muy acertada y maravillosamente ejecutada.  En segundo, Cristóbal Suárez (al que igual que al director pude disfrutarlo en un Hamlet maravilloso, además de en numerosos papeles en televisión) encarna a Sergio, que es puro postureo, un chico de buena familia con buena situación que hace lo posible por dar una imagen de tipo que nada le afecta, y que muere por un cuadro o una obra de arte, pero cuya tensión va “in crescendo” con Marcos, poco a poco, hasta llegar a estallar; un personaje con cuya brillante interpretación me encantó.  Y por último, pero no por ello menos importante, talento de la tierra, Jorge Usón (con ese Frankenstein de La criatura, o sus papeles en televisión y cine en series como Grupo 2 Homicidios, B&B, La novia, etc…) en el papel de Iván, un eterno adolescente que sólo busca la felicidad, mediante la condescendencia con los demás, al que dota de una inocencia sobresaliente y una dulzura que poco a poco transforma en sufrimiento por todas aquellas dificultades de su realidad, pero todo ello sin perder el filtro del humor que impera en el espíritu del texto.


En la obra nos encontramos con una escenografía sencilla, casi desnuda, donde la luz y el sonido cobran una importancia vital a la hora de marcar los tiempos en la historia, como el propio director dice, como si de una partitura se tratara, un “musical de sensaciones” que pasa de la risa al drama de manera pasmosa, pero con un objetivo, plasmar la importancia de la amistad, de sus posibles problemas y de la importancia de saber resolverlos.


Así, vemos que un lienzo en blanco es el elemento que hace despegar una brillante trama sobre la amistad, muy potente y con unas magistrales interpretaciones, avalada por el espíritu “kamikaze” de esta productora, que no os podéis perder, perdid@s, porque si no, os penará.  Absolutamente recomendable, porque como su propio nombre indica, lo que hacen estos señores es ARTE, pero como mayúsculas, y del bueno… ¡palabra de perdida!😉


ARTE
de Yasmina Reza
 EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE
Puntuación 9.75 / 10

Dirección.- Miguel del Arco

Reparto:

Roberto Enríquez.- Marcos
Cristóbal Suárez.- Sergio
Jorge Usón.- Iván

Web.- Arte


jueves, 2 de noviembre de 2017

Troyanas, por todas las Hécubas del mundo…



            ¡Hola perdid@s! En esta ocasión, algo más tarde que de costumbre, vengo a hablaros de la última obra que, dentro un otoño tan prolífico teatralmente hablando como el que está siendo éste, pude disfrutar el pasado fin de semana en mi teatro de cabecera, el Teatro Principal de Zaragoza.  Se trata de Troyanas, en la versión que Alberto Conejero ha hecho de la tragedia de Eurípides, bajo la dirección de Carme Portaceli, de la mano de Rovima Producciones, Teatro Español y el Festival de Mérida.


            Nos encontramos ante una tragedia clásica, ambientada en la época tras la Guerra de Troya, absolutamente aplicable a conflictos bélicos actuales (en algún lugar leí que se hacía referencia, como así es en el aspecto audiovisual de la representación, a conflictos en Siria y otros similares que sacuden nuestro mundo en estos tiempos), donde la figura de la mujer como elemento “secundario”, como “botín” para los ganadores, está más patente que nunca.  Es la historia de Hécuba (Aitana Sánchez-Gijón) y sus hijas, familiares, amigas y conocidas, troyanas que, como mujeres de los perdedores, son utilizadas por los griegos como premio, como beneficios y bienes a repartir entre los triunfadores.

Foto:  Rovima Producciones


            Así, Alberto Conejero nos muestra la enorme tragedia de una madre, Hécuba (una enorme Aitana Sánchez-Gijón que parece haber nacido para el papel) que ve desaparecer su mundo, y deshacerse poco a poco todo aquello en lo que había creído desde el momento de la derrota en la batalla… todo contado a través de las palabras de Taltibio (Ernesto Alterio), un pobre soldado, enviado como correo de los vencedores, contra el que transmitir su rabia y su dolor, viendo que su realidad se desmoronaba, mientras afrontaban su destino:  el ver cómo todas y cada una de ellas eran, bien repartidas entre los vencedores (como “premio” físico, en un forzado destierro, como ofrenda o con su sangre) o condenadas a la muerte en una ciudad arrasada por la violencia, la guerra y el fuego…


            Un maravilloso reparto se encarga de poner voz a estas mujeres, que podríamos ser cualquiera de nosotras en una situación de conflicto bélico, y a su sufrimiento,  porque en estos casos las mujeres son “seres débiles de segunda categoría”, cuyas lágrimas no importan a los ganadores.  Políxena (una espectacular Alba Flores, a la que no había podido ver aún en directo), Casandra (Miriam Iscla), Helena (Maggie Civantos, quien ya me sorprendió cuando pude disfrutarla en Una gata sobre un tejado de cinc caliente), Andrómaca (Gabriela Flores) y Briseida (Pepa López, a la que Conejero da entrada variando el texto original) son esas víctimas, esos “premios” cuyo sufrimiento no cuenta, esos seres de segunda fila a los que no prestar atención.


            Una tragedia dedicada a tod@s las que en algún momento sufrieron, donde Taltibio (Ernesto Alterio), de cuyos labios nace la historia, es el mensajero que no consigue olvidar ese sentimiento, convirtiéndolo en un reconocimiento a su vida, sus sueños, sus anhelos y su dolor, todo lo que ellas sintieron, así como la visión de una historia por la que han sido conocidas en incluso juzgadas, donde ni siquiera se les dio tiempo a luchar por su dignidad.  “Lloradme troyanas, lloradme…” es lo que Hécuba exclama, mostrando el dolor de la guerra y de toda esta situación de sumisión y maltrato… Una maravilla llevada a las tablas por un reparto de lujo y una brillante dirección y adaptación.  


            Así que, si podéis disfrutarla, no lo dudéis porque os encantará, ¡palabra de perdida!  Tanto por su dirección y versión como por su elenco es una apuesta segura, maravillosamente interpretada y con una fuerza que no decae ni siquiera en los momentos más crudos de la historia.  Y si ya la habéis visto, contadme, ¿qué os pareció? 


TROYANAS
de Eurípides
FESTIVAL DE MÉRIDA / TEATRO ESPAÑOL / ROVIMA PRODUCCIONES
Puntuación 9.5 / 10

Traducción y versión.- Alberto Conejero
Dirección.- Carme Portaceli

Reparto:

Ernesto Alterio.- Taltibio
Maggie Civantos.- Helena
Alba Flores.- Políxena
Gabriela Flores.- Andrómaca
Miriam Iscla.- Casandra
Pepa López.- Briseida
Aitana Sánchez-Gijón.- Hécuba

Web.- Troyanas