Hola perdid@s! Como ya sabéis, cada vez que
puedo me gusta “escaparme” a Madrid para empaparme de teatro, y éste ha sido
uno de esos findes, porque no podía perderme ese cierre en Madrid de una de las obras que podría llegar a decir que ha
marcado mi vida… Siento si me repito,
pero no puedo dejar de hablar de la versión
XXL de El intérprete que pude
disfrutar el domingo, en su última función en el Teatro Calderón de Madrid, de Asier
Etxeandía, de la mano de Factoría
Madre Constriktor.
Y qué puedo decir de El
intérprete… Todos conocéis mi
predilección y admiración por Asier,
el actor, el cantante, ¡¡¡el intérprete!!!, y ésta era una función especial
para mí, porque tras un revés personal importante volvía a aproximarme a la
felicidad, a esos momentos en los que no puedes dejar de sonreír, donde te
sientes especial y parece que se esté dirigiendo directamente a ti… y también
porque desde julio, la última función de Donosti, no había vuelto a coincidir
con tod@s mis amig@s invisibles, que
se hicieron visibles cuando hizo falta, y que siempre estuvieron allí.
Desde ese momento en el que la luz se apaga y escuchas esos pasos aproximándose al micrófono, cuando esa cerilla ilumina levemente el inicio de una maravillosa historia y comienza el recorrido musical que nos espera con el Agnus dei de Rufus Wainwright, con ese "eleley" que tantas veces nos ha erizado la piel, nos encontramos con una vida, complicada, de un "niño raro" setentero de Bilbao, un niño que sueña con cantar, con actuar, con interpretar y con lograr la felicidad plena como objetivo; un niño con el que, en mayor o menor medida, todos nos sentimos identificados, que con sus sueños y sus amigos "invisibles" consigue sobrellevar esa especie de estigma que le ha sido atribuído por el resto, por los niños "normales".
Desde ese momento en el que la luz se apaga y escuchas esos pasos aproximándose al micrófono, cuando esa cerilla ilumina levemente el inicio de una maravillosa historia y comienza el recorrido musical que nos espera con el Agnus dei de Rufus Wainwright, con ese "eleley" que tantas veces nos ha erizado la piel, nos encontramos con una vida, complicada, de un "niño raro" setentero de Bilbao, un niño que sueña con cantar, con actuar, con interpretar y con lograr la felicidad plena como objetivo; un niño con el que, en mayor o menor medida, todos nos sentimos identificados, que con sus sueños y sus amigos "invisibles" consigue sobrellevar esa especie de estigma que le ha sido atribuído por el resto, por los niños "normales".
Un
recorrido musical al que ya aludí en reseñas anteriores (El intérprete, El intérprete XL) y que recoge
desde temas de Hector Lavoe, Chavela
Vargas, Isabel Pantoja hasta Madonna,
Janis Joplin, Camilo Sesto, Fangoria o el enorme David
Bowie (con la inclusión de temas nuevos como "Heroes"…), magistralmente
interpretados por un Asier convertido
en “la bestia vasca” que se crece a
cada momento, salpicado de temas propios como “Madre Constriktor”, el maravilloso “Piel de actor” o el tema que da el pistoletazo de salida a la
fiesta que nuestro intérprete “quiere pegarse con todos sus amigos invisibles”,
“Tú te me dejas querer”, donde las
boas y los sombreros comienzan a inundar el patio de butacas levantando a todo
el público para que se una a la fiesta… acompañado siempre por su banda
habitual, The Constriktors (Tao Gutiérrez, Guillermo
González y Enrico Barbaro), en
este caso ampliada a su formato XXL, con Pino
Rovereto a la batería, Iván Prada
a la guitarra, y el trío de viento (Roberto
Lorenzo, Alberto Guio y Miron Rafajlovic) que le dan ese toque que hace que
cada minuto sea especial.
Además, he de destacar la participación de los amigos
invisibles, el club de fans oficial (Asier Etxeandía CFO Amigos invisibles) de Asier Etxeandía, que hacen aún más especial cada
momento, con coreografías, accesorios, y guiños que incluso sorprenden a
nuestro protagonista y que hacen que suba el nivel festivo de la noche, una
noche en la que junto al niño raro de Bilbao y la aparición estelar de una
brillante Feldene (con jota dedicada y todo –mil gracias-) con un
espectacular vestido rojo, todos los amigos invisibles que están en su
habitación disfrutan de la fiesta en que se convierten estas más de dos horas y
media de función.
Como ya referí en ocasiones anteriores, ese subidón de
adrenalina, esa fiesta in crescendo a
lo largo de la noche… es algo que pervive a lo largo de los días en nuestro
interior, una especie de catarsis personal de todos aquellos que en algún
momento nos hemos sentido niños raros, y que al final nos hemos convertido en
adultos libres, pero con ese alma de niño que no hay que perder y que te invita
a soñar y a luchar por esos sueños. "Defiende tu sombrero por ridículo que parezca",
eso es lo que te enseña esta función, o al menos lo que a mí me ha enseñado,
que con
vergüenza no se cumplen los sueños, y que éstos son el camino para conseguir
la felicidad…
Gracias Asier, por la parte que te toca, por demostrar que luchando se logran los objetivos, por invitarnos a no dejar de soñar y por recordarnos que en aquellos momentos en que nos encontremos en un día negro y triste, sólo debemos pensar que el sol brillará mañana… Por dejarnos entrar en tu habitación a disfrutar de tu arte y por convertirnos en tus amigos invisibles... porque yo soy invisible, mis ojos maquillados ven más lejos y no lo voy a dejar… ¿y vosotr@s?
Gracias Asier, por la parte que te toca, por demostrar que luchando se logran los objetivos, por invitarnos a no dejar de soñar y por recordarnos que en aquellos momentos en que nos encontremos en un día negro y triste, sólo debemos pensar que el sol brillará mañana… Por dejarnos entrar en tu habitación a disfrutar de tu arte y por convertirnos en tus amigos invisibles... porque yo soy invisible, mis ojos maquillados ven más lejos y no lo voy a dejar… ¿y vosotr@s?
EL INTÉRPRETE XXL
FACTORIA MADRE CONSTRIKTOR / KOREGO PROARTE S.L.
Asier Etxeandía.- El intérprete
Tao Gutiérrez.- Percusión
Guillermo González.- Piano
Enrico Barbaro.- Bajo
Pino Rovereto.- Batería
Iván Prada.- Guitarra
Alberto Guio.- Saxo
Roberto Lorenzo.- Trombón
Miron Rafajlovic.- Trompeta
Feldene Flesh
Dramaturgia.- Álvaro Tato
Web.- El intérprete

