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domingo, 28 de junio de 2020

La conmoción, primera pieza del streaming catártico

¡¡Hola perdid@s!! Hace mil que no me paso por aquí, creo que la última vez fue para hablar de Mastodonte, pero la situación no me ha permitido hacer otra cosa ya que, aunque he podido disfrutar de obras de teatro online que las propias compañías colgaban para amenizar los días en los que nos encontrábamos, todos los amantes del teatro sabemos que no es lo mismo…  En esta ocasión, y debido a lo especial de la propia situación, sí comentaré algo visto en streaming gracias al Centro Dramático Nacional.  Se trata de “La Conmoción”, la primera de las piezas de “La pira”, bajo la dirección de Alfredo Sanzol, una producción en tres partes que se puede disfrutar cada viernes (y el resto de la semana ya no en streaming) desde la propia web o el canal de YouTube del Centro Dramático Nacional; y ¿por qué es especial?  Pues lo es porque es una obra escrita en plena pandemia, y derivada de ella… cómo nos sorprendió, cómo nos llegamos a sentir o cómo nos encontramos ahora mismo…  en un teatro vacío, pero lleno de talento.

Esta primera parte se divide en tres historias.  En la primera de ellas (con texto de Alfredo Sanzol) se nos presenta a Mikel (Jesús Noguero) contando su historia, sus sentimientos y sus miedos una vez contagiado de coronavirus, cada una de sus sensaciones, rompiéndose ante la realidad y tocando la fibra de todo aquel que lo escucha, en un monólogo digno de destacar.

En segundo lugar nos encontramos con un texto de Victoria Szpunberg sobre otras consecuencias de la pandemia, en este caso las económicas, con dos mujeres, reales y/o virtuales, dos Evas (Fernanda Orazi y Natalia Hernández), donde se nos muestra cómo se puede tocar fondo no solo económicamente, sino también en otros ámbitos derivados de dicha situación, agudizados además por la situación de confinamiento… un diálogo real y virtual que maravilla con una profundidad, en gran parte por la brutal interpretación del sufrimiento de ambas.

Foto: Centro Dramático Nacional


Y por último, la tercera parte, la que personalmente más me gustó, nos cuenta, de la mano de Eva Mir,  la historia de una huída, de un modo de intentar sobrellevar una situación que se nos plantea y que desconocemos, incierta, que literalmente comienza con una conmoción, un accidente entre nuestros dos protagonistas, una runner (Camila Viyuela) y un repartidor (Javier Hernández), que nos confesarán cada uno de sus miedos, sus sensaciones ante lo desconocido, intentando poner final a una noche eterna, donde, además de sus protagonistas, brilla la complicidad de la autora por medio de Camila rompiendo la cuarta pared y dirigiéndose al público convirtiéndolo en uno más de la historia.

Maravilla de textos y de interpretaciones, escritos y ensayados en plena pandemia y desescalada, que atraviesan la pantalla llenando esas butacas dolorosamente vacías del Teatro María Guerrero, que transmiten cada una de las sensaciones que todos hemos tenido (y aún tenemos en ocasiones) en este tiempo, y que nos llevan a buscar ese bienestar espiritual que conocíamos y “perdimos”,  que puede resumirse, como nos decían en la última pieza, en una frase de Umberto Eco “Abrázame hasta que se prohíba mañana”. 

No os lo podéis perder, ya os digo que está en YouTube y que el próximo viernes se estrenará la segunda parte a las 20h  “La distancia”; un streaming catártico que os hará volver a disfrutar del arte, porque el amor es un teatro lleno y éste es el primer paso para volver a que estén así. ¡Palabra de perdida!😉



LA CONMOCIÓN
CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
Puntuación 9/10

Dirección: Alfredo Sanzol

Autores:
Alfredo Sanzol
Eva Mir
Victoria Szpunberg

Reparto:
Javier Hernández
Natalia Hernández
Jesús Noguero
Fernanda Orazi
Camila Viyuela


Enlace:  La conmoción

lunes, 29 de febrero de 2016

El alcalde de Zalamea, cuando el honor y la justicia no siempre van de la mano



            Tras varios días en cartel, este fin de semana pude disfrutar en el Teatro Principal de Zaragoza de una de las más importantes obras del siglo de oro español, El alcalde de Zalamea, de la mano de la Compañía nacional de Teatro clásico, en una versión de Álvaro Tato y bajo la dirección de Helena Pimenta.  Desde que Álvaro (los que me conocéis un poco sabéis de mi admiración por él) comenzó a trabajar en este proyecto junto con Helena, le seguí la pista, esperando impaciente su llegada a Zaragoza, y al final llegó, para poder disfrutarlo durante algo más de una semana en ese teatro en que puedo llegar a sentirme “como en casa”, en mi ciudad… en nuestro Teatro Principal.


            Además de la propia obra, que ya me atraía, un espectacular elenco la convierten todavía en más atractiva.  Un enorme Carmelo Gómez en el papel protagonista (Pedro Crespo) que recita con tanta naturalidad el verso como si de la más llana prosa se tratara, y una magnífica Nuria Gallardo en la piel de su hija Isabel, papel complicado que defiende con gran solvencia, auguraban el lleno con el que me encontré al llegar al teatro.  Y qué decir de la obra de Calderón de la Barca que no sepáis…  Nos encontramos ante uno de los denominados “dramas de honor”, donde una de las partes, vilipendiada por el mero hecho de su condición social y deshonrada por aquellos que son más poderosos, lucha por recuperar esa honra perdida, en un ámbito donde todo y todos estaban a pleno servicio del rey, en todos los aspectos.  


            Comienza nuestra historia en el momento en que las tropas de Felipe II, unas tropas del antiguo tercio de Flandes y con una solera ampliamente reconocida, en su camino a Portugal y con la finalidad de ocuparlo por entenderse legitimados para ello, encabezadas por el Capitán Don Álvaro de Ataide (con una maravillosa interpretación de Jesús Noguero) se aproximan a Zalamea con la intención de pasar la noche y recuperar fuerzas, y qué mejor que en casa de uno de los villanos más poderosos (Carmelo Gómez), que además tiene una hija “en edad de merecer” (Nuria Gallardo) del que es sabida una enorme fidelidad a la institución de la Corona…  Así, esas tropas nos muestran sus andanzas y sus objetivos, así como la propia herida causada por sus actos en la honra de la hija de este villano, Pedro Crespo.

Foto: Compañía Nacional de Teatro Clásico



          Una vulneración de la honra que no está dispuesto a tolerar, y por la que decide hacer justicia y ejecutar su venganza sobre ellos, aprovechando que en la feria de los oficios había sido nombrado alcalde del pueblo, con esa vara que le da el poder para conseguir su objetivo, aunque quizá no sea lo políticamente correcto;  y con una actuación que finalmente será recompensada por el propio rey, nombrándolo alcalde de la villa de manera vitalicia.

         Maravillosas actuaciones de Don Lope de Figueroa (Joaquín Notario), que dota de una brillante réplica a nuestro protagonista; de los soldados (David Lorente, Pedro Almagro, José Carlos Cuevas, Clara Sanchís, Óscar Zafra, Egoitz Sánchez, Alberto Ferrero, Jorge Vicedo, Karol Wisniewski, Blanca Agudo), con sus andanzas y sus fiestas, e incluso sus temores; de un Juan (hijo de Pedro Crespo), encarnado magistralmente por Rafa Castejón, dispuesto a todo por limpiar el nombre de su familia; de la paciente prima de Isabel, Inés (Alba Enríquez) y de Don Mendo (Francesco Carril), hidalgo venido a menos que suspira por Isabel (Nuria Gallardo) y su criado Nuño (Álvaro de Juan) que no suspira por amor, sino por hambre, y que dotan del punto humorístico a este drama.  Todo ello aderezado con una exquisita música en directo de la mano de Rita Barber y Juan Carlos de Mulder a la guitarra.


            Me gustó mucho, soy una gran aficionada al teatro clásico y sabía que no me iba a defraudar, y menos aún si contaba con el notable toque de Álvaro Tato y Helena Pimenta, lo que la convierten en un éxito seguro, haciendo incluso que aquellos que ya habían visto la obra en ocasiones anteriores, esta vez lo hicieran con si fuera su primera vez.  Maravillosas interpretaciones que te llevan a vivir el drama que acontece junto a ellos, con una enorme presencia escénica que se enriquece tanto con la música en directo como con esos momentos “a cámara lenta” con los que la directora nos hace disfrutar, y que muestran una situación social que se repetía en aquella época, el servilismo y total obediencia a los mandatos reales, sin cuestionarlos en ningún caso, así como el abuso de los poderosos y la dicotomía moral entre justicia y honor. 


            No os lo perdáis si pasa cerca de vosotros, este alcalde de Zalamea os hará disfrutar mucho del teatro clásico, y con un elenco tan excepcional, os hará pasarlo tan bien como a mí.  Me encantó, y seguro que a vosotros también os conquista,  recomendación de “perdida”…

 EL ALCALDE DE ZALAMEA
de Calderón de la Barca
COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO

Versión de Álvaro Tato
Dirección.- Helena Pimenta
Reparto:

David Lorente.- Rebolledo
Pedro Almagro.- Escribano / Soldado 1
José Carlos Cuevas.- Villano / Soldado 2
Clara Sanchís.- La Chispa
Jesús Noguero.- Capitán Don Álvaro de Ataide
Oscar Zafra.- Sargento
Francesco Carril.- Don Mendo / Soldado / Villano
Álvaro de Juan.- Niño / Soldado / Villano
Alba Enríquez.- Inés / Villana
Nuria Gallardo.- Isabel
Carmelo Gómez.- Pedro Crespo
Rafa Castejón.- Juan
Joaquín Notario.- Don Lope de Figueroa
Egoitz Sánchez.- Rey / Pelotari / Villano / Soldado
Alberto Ferrero.-  Pelotari / Villano / Soldado
Jorge Vicedo.- Villano / Soldado
Karol Wisniewski.- Villano / Soldado
Blanca Agudo.- Soldado / Chico del tambor
Juan Carlos de Mulder/Manuel Minguillón.- Vihuela

Cantante.- Rita Barber
Guitarra.- Juan Carlos de Mulder
Música en off.- Daniel Bernaza y Fratelli Mancuso