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martes, 24 de enero de 2017

Hamlet, porque algo huele a podrido en Dinamarca



            ¡Hola perdid@s! Después de un intensísimo fin de semana teatrero de celebración, os voy a ir contando, poco a poco, todo lo que he podido disfrutar.  Cuando a final del año pasado una amiga, tan “perdida” como yo, me comentó que venía Kamikaze Producciones con Hamlet al Teatro Principal de Zaragoza estaba deseando que llegara ese día.  No había podido ver ninguna de las producciones de Kamikaze hasta el momento (no llegué a tiempo de ver Misántropo, y espero poder llegar a disfrutar de Juicio a una Zorra –es lo que tiene no estar en Madrid…-) y me moría de ganas por hacerlo; y qué mejor que con una versión del clásico inmortal de Shakespeare, dirigido por Miguel del Arco, con un reparto de lujo (encabezado por un enorme Israel Elejalde), de la mano de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y, como antes señalé, Kamikaze Producciones.



            Imagino que todos conocéis la historia, el príncipe Hamlet se ve obligado a cambiar el destino de su alma atormentada, pues su padre, el buen rey Hamlet, ha sido asesinado, y su tío Claudio ha usurpado el poder, constituyéndose como rey y casándose con la reina, su madre, Gertrudis; y para ello trama un plan con una compañía de actores que pasaba por allí. Partiendo de esta historia podemos disfrutar en esta versión de Hamlet con una imagen totalmente renovada pero sin perder un ápice de dramatismo: un príncipe en chandal, que escucha rock y lucha contra los fantasmas de su locura, ¿locura o venganza?, ¿o ambos juntos?

Foto:  Kamikaze Producciones

            En el aspecto interpretativo, nos encontramos con una obra de calidad indiscutible.  El gran nivel de sus intérpretes dota esta historia de casi tres horas de una agilidad digna de destacar.  En primer lugar, nuestro príncipe Hamlet, con un enorme Israel Elejalde, que a cuerpo descubierto se abre al público mostrando su alma atormentada por la muerte de su padre.  Intenso, muy intenso, y con una calidad dramática espectacular en cada grito, cada soliloquio… pasando con nota el famoso “ser o no ser” de la obra para el que, en este caso, no hace falta calavera (ni se echa en falta).



            Del mismo modo he de destacar a Ángela Cremonte en el papel de Ofelia, una inocente joven que pasa de la dulzura de una enamorada al abismo más profundo de la locura y el dolor.  Esos ojos, esos gritos… una gran sorpresa ante una actriz que sólo conocía de sus trabajos en televisión; y que me maravilló con ese ascenso a la locura a ritmo de reggaeton...

           

            El resto del reparto mantiene el nivel de los protagonistas. Cristóbal Suárez (que al igual que a  Ángela Cremonte no lo había podido disfrutar sobre las tablas) como un enorme Laertes, me sorprendió mucho, sobre todo su profunda amargura que desemboca en el duelo final a espada; Daniel Freire como el rey Claudio y la maravillosa Ana Wagener como la reina Gertrudis, con unas interpretaciones, como siempre, estelares; y Jorge Kent como Horacio junto a José Luis Martínez como Polonio, que además destacan en sus papeles de enterradores, con esa conversación, cotidiana, sobre sus “labores”, poniendo notas de humor a un tema tan oscuro como la muerte.


          A todo ello hemos de añadir una espectacular puesta en escena, con un decorado aparentemente sencillo, unas enormes cortinas en movimiento continuo que van dando paso a cada uno de los cinco actos de la obra, y una iluminación muy cuidada traslada al espectador a cada uno de los lugares donde se desarrolla la acción.



            Por todo ello, sólo me queda una cosa, recomendaros a todos que vayáis a verla, que no os la perdáis por nada del mundo si sois amantes del teatro y, sobre todo, aseguraros que lo vais a disfrutar muchísimo.  Un éxito, sin duda, ¡palabra de perdida!



HAMLET
de William Shakespeare
KAMIKAZE PRODUCCIONES / COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO
Puntuación 9.5/10

Dirección y versión .- Miguel del Arco

Reparto:
Israel Elejalde.- Hamlet
Ángela Cremonte.- Ofelia
Cristóbal Suárez.- Laertes / Rosencrantz / Fortinbrás
José Luis Martínez.- Polonio / Enterrador / Osric
Daniel Freire.- Claudio
Jorge Kent.- Horacio / Guildenstern / Reinaldo / Enterrador
Ana Wagener.- Gertrudis

miércoles, 25 de mayo de 2016

La Celestina, un clásico inmortal que nunca defrauda (y gracias por superar las 7000 visitas)



            ¡Hola perdid@s! ¡En primer lugar, gracias por las más de 7000 visitas! ¡Muchas, muchas gracias! Y ahora a lo que importa, la nueva entradita…  Tras mi periplo en Madrid, del que iré dando cuenta poco a poco en el blog, aún me quedan unas cuantas obritas esta temporada en mi teatro por excelencia, el Teatro Principal de Zaragoza, y este pasado fin de semana se representaba una de ellas: La Celestina, la tragicomedia o también llamada “comedia humanista” de Fernando de Rojas, con una versión dirigida por José Luis Gómez, de la mano del Teatro de la Abadía y la Compañía Nacional de Teatro Clásico.


            Me imagino que conocéis la historia de la vieja alcahueta que, entre otros oficios, mercadea con el amor y el deseo sexual, con un trasfondo de represión, fundamentalmente a judíos, en una España de cristianos viejos, donde el honor y la pureza de sangre era tan importante que el concepto de judío converso dificultaba los lazos familiares y las uniones matrimoniales.  En ella, Calisto (Raúl Prieto) conoce a Melibea (Marta Belmonte) y, prendado de su belleza, acude a Celestina (José Luis Gómez), aconsejado por su criado Sempronio (José Luis Torrijo), para que haga algún “embrujo” para ganarse su corazón, a cambio de una contraprestación económica.


Foto:  Compañía Nacional de Teatro Clásico


            Y es a partir de ahí donde se desarrolla la acción, que no voy a relatar por respeto a aquellos que desconocen la historia (y que no se la voy a chafar, recomendándoles ávidamente su lectura).  En un escenario en un plano inclinado, típico de las producciones de La Abadía (recordemos que también el escenario de El público tenía esta orientación inclinada), del que sobresalen puertas, mesas y escaleras, se desarrolla la trama de la obra que, durante más de dos horas nos acerca a la España de la época, donde la hechicería, el temor, la honra y el “cristianismo viejo” se configuraban como elementos esenciales.


            En una obra donde el egoísmo personal se configura como elemento básico en la sociedad, buscando cada uno su propio bienestar, el retrato del vulgo por parte del autor es tan intenso que hace que esta obra se convierta en obra maestra.   Es ahí donde nuestra Celestina, alcahueta de tradición morisca que envuelve el ambiente con acento del sur, como dicen el propio José Luis Gómez y Brenda Escobedo, adaptadores de esta versión, desarrolla toda su acción.  Mención especial merece la maravillosa actuación de nuestra sorprendente protagonista, una Celestina interpretada por un hombre, encarnada en la piel de José Luis Gómez,  que dota al personaje de una profundidad que lleva incluso a apenar al espectador, a causarle odio o incluso a hacerle reír dependiendo de cada uno de los momentos de la acción; y también el desgarrador llanto final de Pleberio (Chete Lera) donde ese egoísmo pierde toda su razón de ser; todo ello aderezado con música y cantos moriscos interpretados por la compañía, especialmente por el personaje de Pármeno (Miguel Cubero) que dotan a la obra de ese velo judío converso que traslada al espectador a la época en que se desarrolla la historia.


            Brillante adaptación y gran reparto que dotan a una historia, excelente de base, de esa personalidad que la hace brillar.  Tanto si os gustan los clásicos como si los desconocéis, no debéis perderos esta Celestina u os arrepentiréis… ¡palabra de perdida!



 LA CELESTINA
de Fernando de Rojas

TEATRO DE LA ABADÍA / COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO

Dirección.- José Luis Gómez
Adecuación para la escena.- José Luis Gómez y Brenda Escobedo

Reparto:

Pleberio.- Chete Lera
Alisa.- Palmira Ferrer
Calisto.- Raúl Prieto
Melibea.- Marta Belmonte
Sempronio.- José Luis Torrijo
Celestina.- José Luis Gómez
Elicia.- Inma Nieto
Pármeno.- Miguel Cubero
Lucrecia.- Diana Bernedo
Areúsa.- Nerea Moreno


lunes, 29 de febrero de 2016

El alcalde de Zalamea, cuando el honor y la justicia no siempre van de la mano



            Tras varios días en cartel, este fin de semana pude disfrutar en el Teatro Principal de Zaragoza de una de las más importantes obras del siglo de oro español, El alcalde de Zalamea, de la mano de la Compañía nacional de Teatro clásico, en una versión de Álvaro Tato y bajo la dirección de Helena Pimenta.  Desde que Álvaro (los que me conocéis un poco sabéis de mi admiración por él) comenzó a trabajar en este proyecto junto con Helena, le seguí la pista, esperando impaciente su llegada a Zaragoza, y al final llegó, para poder disfrutarlo durante algo más de una semana en ese teatro en que puedo llegar a sentirme “como en casa”, en mi ciudad… en nuestro Teatro Principal.


            Además de la propia obra, que ya me atraía, un espectacular elenco la convierten todavía en más atractiva.  Un enorme Carmelo Gómez en el papel protagonista (Pedro Crespo) que recita con tanta naturalidad el verso como si de la más llana prosa se tratara, y una magnífica Nuria Gallardo en la piel de su hija Isabel, papel complicado que defiende con gran solvencia, auguraban el lleno con el que me encontré al llegar al teatro.  Y qué decir de la obra de Calderón de la Barca que no sepáis…  Nos encontramos ante uno de los denominados “dramas de honor”, donde una de las partes, vilipendiada por el mero hecho de su condición social y deshonrada por aquellos que son más poderosos, lucha por recuperar esa honra perdida, en un ámbito donde todo y todos estaban a pleno servicio del rey, en todos los aspectos.  


            Comienza nuestra historia en el momento en que las tropas de Felipe II, unas tropas del antiguo tercio de Flandes y con una solera ampliamente reconocida, en su camino a Portugal y con la finalidad de ocuparlo por entenderse legitimados para ello, encabezadas por el Capitán Don Álvaro de Ataide (con una maravillosa interpretación de Jesús Noguero) se aproximan a Zalamea con la intención de pasar la noche y recuperar fuerzas, y qué mejor que en casa de uno de los villanos más poderosos (Carmelo Gómez), que además tiene una hija “en edad de merecer” (Nuria Gallardo) del que es sabida una enorme fidelidad a la institución de la Corona…  Así, esas tropas nos muestran sus andanzas y sus objetivos, así como la propia herida causada por sus actos en la honra de la hija de este villano, Pedro Crespo.

Foto: Compañía Nacional de Teatro Clásico



          Una vulneración de la honra que no está dispuesto a tolerar, y por la que decide hacer justicia y ejecutar su venganza sobre ellos, aprovechando que en la feria de los oficios había sido nombrado alcalde del pueblo, con esa vara que le da el poder para conseguir su objetivo, aunque quizá no sea lo políticamente correcto;  y con una actuación que finalmente será recompensada por el propio rey, nombrándolo alcalde de la villa de manera vitalicia.

         Maravillosas actuaciones de Don Lope de Figueroa (Joaquín Notario), que dota de una brillante réplica a nuestro protagonista; de los soldados (David Lorente, Pedro Almagro, José Carlos Cuevas, Clara Sanchís, Óscar Zafra, Egoitz Sánchez, Alberto Ferrero, Jorge Vicedo, Karol Wisniewski, Blanca Agudo), con sus andanzas y sus fiestas, e incluso sus temores; de un Juan (hijo de Pedro Crespo), encarnado magistralmente por Rafa Castejón, dispuesto a todo por limpiar el nombre de su familia; de la paciente prima de Isabel, Inés (Alba Enríquez) y de Don Mendo (Francesco Carril), hidalgo venido a menos que suspira por Isabel (Nuria Gallardo) y su criado Nuño (Álvaro de Juan) que no suspira por amor, sino por hambre, y que dotan del punto humorístico a este drama.  Todo ello aderezado con una exquisita música en directo de la mano de Rita Barber y Juan Carlos de Mulder a la guitarra.


            Me gustó mucho, soy una gran aficionada al teatro clásico y sabía que no me iba a defraudar, y menos aún si contaba con el notable toque de Álvaro Tato y Helena Pimenta, lo que la convierten en un éxito seguro, haciendo incluso que aquellos que ya habían visto la obra en ocasiones anteriores, esta vez lo hicieran con si fuera su primera vez.  Maravillosas interpretaciones que te llevan a vivir el drama que acontece junto a ellos, con una enorme presencia escénica que se enriquece tanto con la música en directo como con esos momentos “a cámara lenta” con los que la directora nos hace disfrutar, y que muestran una situación social que se repetía en aquella época, el servilismo y total obediencia a los mandatos reales, sin cuestionarlos en ningún caso, así como el abuso de los poderosos y la dicotomía moral entre justicia y honor. 


            No os lo perdáis si pasa cerca de vosotros, este alcalde de Zalamea os hará disfrutar mucho del teatro clásico, y con un elenco tan excepcional, os hará pasarlo tan bien como a mí.  Me encantó, y seguro que a vosotros también os conquista,  recomendación de “perdida”…

 EL ALCALDE DE ZALAMEA
de Calderón de la Barca
COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO

Versión de Álvaro Tato
Dirección.- Helena Pimenta
Reparto:

David Lorente.- Rebolledo
Pedro Almagro.- Escribano / Soldado 1
José Carlos Cuevas.- Villano / Soldado 2
Clara Sanchís.- La Chispa
Jesús Noguero.- Capitán Don Álvaro de Ataide
Oscar Zafra.- Sargento
Francesco Carril.- Don Mendo / Soldado / Villano
Álvaro de Juan.- Niño / Soldado / Villano
Alba Enríquez.- Inés / Villana
Nuria Gallardo.- Isabel
Carmelo Gómez.- Pedro Crespo
Rafa Castejón.- Juan
Joaquín Notario.- Don Lope de Figueroa
Egoitz Sánchez.- Rey / Pelotari / Villano / Soldado
Alberto Ferrero.-  Pelotari / Villano / Soldado
Jorge Vicedo.- Villano / Soldado
Karol Wisniewski.- Villano / Soldado
Blanca Agudo.- Soldado / Chico del tambor
Juan Carlos de Mulder/Manuel Minguillón.- Vihuela

Cantante.- Rita Barber
Guitarra.- Juan Carlos de Mulder
Música en off.- Daniel Bernaza y Fratelli Mancuso