Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Conejero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Conejero. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de noviembre de 2017

Troyanas, por todas las Hécubas del mundo…



            ¡Hola perdid@s! En esta ocasión, algo más tarde que de costumbre, vengo a hablaros de la última obra que, dentro un otoño tan prolífico teatralmente hablando como el que está siendo éste, pude disfrutar el pasado fin de semana en mi teatro de cabecera, el Teatro Principal de Zaragoza.  Se trata de Troyanas, en la versión que Alberto Conejero ha hecho de la tragedia de Eurípides, bajo la dirección de Carme Portaceli, de la mano de Rovima Producciones, Teatro Español y el Festival de Mérida.


            Nos encontramos ante una tragedia clásica, ambientada en la época tras la Guerra de Troya, absolutamente aplicable a conflictos bélicos actuales (en algún lugar leí que se hacía referencia, como así es en el aspecto audiovisual de la representación, a conflictos en Siria y otros similares que sacuden nuestro mundo en estos tiempos), donde la figura de la mujer como elemento “secundario”, como “botín” para los ganadores, está más patente que nunca.  Es la historia de Hécuba (Aitana Sánchez-Gijón) y sus hijas, familiares, amigas y conocidas, troyanas que, como mujeres de los perdedores, son utilizadas por los griegos como premio, como beneficios y bienes a repartir entre los triunfadores.

Foto:  Rovima Producciones


            Así, Alberto Conejero nos muestra la enorme tragedia de una madre, Hécuba (una enorme Aitana Sánchez-Gijón que parece haber nacido para el papel) que ve desaparecer su mundo, y deshacerse poco a poco todo aquello en lo que había creído desde el momento de la derrota en la batalla… todo contado a través de las palabras de Taltibio (Ernesto Alterio), un pobre soldado, enviado como correo de los vencedores, contra el que transmitir su rabia y su dolor, viendo que su realidad se desmoronaba, mientras afrontaban su destino:  el ver cómo todas y cada una de ellas eran, bien repartidas entre los vencedores (como “premio” físico, en un forzado destierro, como ofrenda o con su sangre) o condenadas a la muerte en una ciudad arrasada por la violencia, la guerra y el fuego…


            Un maravilloso reparto se encarga de poner voz a estas mujeres, que podríamos ser cualquiera de nosotras en una situación de conflicto bélico, y a su sufrimiento,  porque en estos casos las mujeres son “seres débiles de segunda categoría”, cuyas lágrimas no importan a los ganadores.  Políxena (una espectacular Alba Flores, a la que no había podido ver aún en directo), Casandra (Miriam Iscla), Helena (Maggie Civantos, quien ya me sorprendió cuando pude disfrutarla en Una gata sobre un tejado de cinc caliente), Andrómaca (Gabriela Flores) y Briseida (Pepa López, a la que Conejero da entrada variando el texto original) son esas víctimas, esos “premios” cuyo sufrimiento no cuenta, esos seres de segunda fila a los que no prestar atención.


            Una tragedia dedicada a tod@s las que en algún momento sufrieron, donde Taltibio (Ernesto Alterio), de cuyos labios nace la historia, es el mensajero que no consigue olvidar ese sentimiento, convirtiéndolo en un reconocimiento a su vida, sus sueños, sus anhelos y su dolor, todo lo que ellas sintieron, así como la visión de una historia por la que han sido conocidas en incluso juzgadas, donde ni siquiera se les dio tiempo a luchar por su dignidad.  “Lloradme troyanas, lloradme…” es lo que Hécuba exclama, mostrando el dolor de la guerra y de toda esta situación de sumisión y maltrato… Una maravilla llevada a las tablas por un reparto de lujo y una brillante dirección y adaptación.  


            Así que, si podéis disfrutarla, no lo dudéis porque os encantará, ¡palabra de perdida!  Tanto por su dirección y versión como por su elenco es una apuesta segura, maravillosamente interpretada y con una fuerza que no decae ni siquiera en los momentos más crudos de la historia.  Y si ya la habéis visto, contadme, ¿qué os pareció? 


TROYANAS
de Eurípides
FESTIVAL DE MÉRIDA / TEATRO ESPAÑOL / ROVIMA PRODUCCIONES
Puntuación 9.5 / 10

Traducción y versión.- Alberto Conejero
Dirección.- Carme Portaceli

Reparto:

Ernesto Alterio.- Taltibio
Maggie Civantos.- Helena
Alba Flores.- Políxena
Gabriela Flores.- Andrómaca
Miriam Iscla.- Casandra
Pepa López.- Briseida
Aitana Sánchez-Gijón.- Hécuba

Web.- Troyanas

miércoles, 14 de diciembre de 2016

La piedra oscura, porque nadie puede desaparecer del todo, ¿verdad?



¡¡¡Hola perdid@s!!! En esta ocasión vengo a contaros la última obra que pude disfrutar en mi teatro de cabecera, el Teatro Principal de Zaragoza, el pasado fin de semana.  Se trata de La piedra oscura, la obra que destacó en la pasada gala de Premios Max con sus cinco premios, incluyendo mejor autor, director y obra, y que tenía tantas ganas de ver desde su estreno en la Sala Galileo de Madrid. 

 Es una obra producida por el Centro Dramático Nacional y LaZona Teatro; un texto de Alberto Conejero, bajo la dirección de Pablo Messiez, que plasma, sobre una base real que la inspira, el encuentro de dos hombres en la habitación de un hospital militar en Santander y el transcurso de una noche que hará aflorar sus sentimientos más profundos, una caída de máscaras que da lugar al encuentro de lo real, la existencia de dos corazones atormentados. 

Nada más entrar en la sala, encontramos a nuestros protagonistas inmóviles, ya en el escenario, haciendo que el ambiente se convierta en propicio para lo que vendrá.  Un montón de cáscaras de mandarina y una canción con golpes de platillo comienzan nuestra obra; “Soldadito español” resuena en la mente de Sebastián, el carcelero, (Nacho Sánchez), y una misión: vigilar hasta el amanecer a un prisionero herido, Rafael Rodríguez Rapún (Daniel Grao), estudiante de Ingeniería de Minas, secretario y ocasional actor del grupo de teatro universitario La Barraca y compañero de Federico García Lorca en los últimos años de sus vidas.

Foto: Centro Dramático Nacional

A partir de ahí nuestros protagonistas se embarcan en un viaje de redención; una petición de Rafael para que no se pierdan unos documentos, manuscritos y poemas que el mundo debe conocer, esos versos lorquianos que conformaban los “Sonetos del amor oscuro”  que tanto dicen del propio espíritu humano (que, en realidad, tardaron cincuenta años en ver la luz), y una catarsis de nuestros dos protagonistas, sobre todo en la persona de Sebastián, un adolescente (los históricamente llamados “quinta del biberón”)  “carcelero a la fuerza”, más atemorizado, incluso, por la presencia de sus superiores que el propio condenado, que sueña con ser músico.

Un diálogo lleno de ternura, que muestra la emoción en cada sílaba, con silencios que dicen más que las palabras, y en el que se puede ver el miedo y la resignación a través de nuestros protagonistas, y sobre todo el deseo de que la verdad y los secretos que se ocultan salgan a la luz.   Maravillosa interpretación de Daniel Grao, decidido y paciente a la espera de lo que sabe que está por llegar de modo ineludible, abriendo los ojos a su joven carcelero; y una extraordinariamente desgarradora interpretación de Nacho Sánchez, ese “carcelero forzado” que sueña con la música y teme a aquellos que lo manipularon para convencerlo de que su papel en esta historia es el adecuado, habiendo dejado todo atrás.

Una obra sobre la justicia, la memoria histórica y la necesidad de redención de la mano de dos grandes actores que hacen propio el sentimiento y que se ha convertido en uno de los montajes estrella de la temporada.  Una obra que tenéis que ver sí o sí, y que os aseguro que no os defraudará, que os hará pensar y sentir, y os planteará una cuestión final que redondea un gran texto… y es que “nadie puede desaparecer del todo, ¿verdad?”


LA PIEDRA OSCURA
CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL / LAZONA TEATRO
Puntuación 10 / 10

Autor.- Alberto Conejero 
Dirección.- Pablo Messiez

Reparto:
Daniel Grao.- Rafael Rodríguez Rapún
Nacho Sánchez.- Sebastián

martes, 22 de noviembre de 2016

Rinconete y Cortadillo, devolvednos nuestro nombre y nuestra personalidad


            En esta ocasión, y aprovechando que siguen de gira, os voy a hablar de una obra que pude disfrutar en Manises, durante mis vacaciones.  Qué mejor para una loca del teatro como yo que poder rodearse de gente con las mismas inquietudes, que hacen que te muevas y te traslades para disfrutar…  Pues en esta ocasión, eso fue lo que ocurrió…   Así, y sin pensar, allí estábamos, en el Auditorio de Manises para ver a Santiago Molero y Rulo Pardo, la compañía Sexpeare, con Rinconete y Cortadillo, dirigido por Salva Bolta y con un texto de Alberto Conejero, una “versión” basada en el clásico de Cervantes, o más bien, siendo una continuación del mismo…

            Tengo que decir que hace mucho que “le tenía ganas” a Sexpeare… Una compañía con veinte años de historia, que se ha consolidado como un referente en el teatro de humor, con una enorme trayectoria nacional que los respalda.  Todavía no había podido verlos en directo como tales (sí había visto ya a Santiago Molero en Misión Florimón en Madrid, creo que en el Teatro Nuevo Apolo), pero después de ver la película que hicieron, “¡Qué pelo más guay!”, mis ganas habían crecido desmesuradamente.  

            Pues bien, nos encontramos ante la “continuación” de la historia que nos contó Cervantes en una de sus novelas ejemplares (“Y les sucedieron cosas que piden más luenga escritura”, escribió en sus últimas líneas), la de Diego Cortado (Santiago Molero) y Pedro del Rincón (Rulo Pardo) que, alejados de la Sevilla en la que los dejó el autor, “malviven” rememorando aquellas historias que nos contaron, y que quizá no eran del todo ciertas (al menos desde su punto de vista).  Es por ello por lo que nuestros protagonistas buscan su lugar en la realidad, renegando de aquellas villanías que les atribuyó el autor, contando lo que entienden que es su verdadera historia y pidiendo que se les recuerde como tales, como unos pobres diablos de vida desventurada pero sin maldad alguna.

Foto:  Producciones Sexpeare

Sexpeare son garantía de humor, y con esa baza es con la que se desarrolla esta obra en cierto tono de “comedia dramática” (aunque inicialmente sean conceptos opuestos).  Con un texto de absoluta crítica social, que el autor escribió dotándolo de un trasfondo casi contemporáneo, atemporal más bien, sobre la picaresca española en todos los ámbitos, la corrupción, aplicable a nuestros días, donde siempre terminan pagando los menos culpables, algo que se materializa sobre las tablas con enormes giros argumentales que hacen llegar cada sentimiento aún más, si cabe, al espectador.

            Una obra maravillosa, un trasfondo profundo y, además, un texto y una interpretación de dos grandes que no os podéis perder.  Sigue de gira, esta semana en Miranda de Ebro, y próximamente en Guadalajara, Vélez Málaga, La Cabrera (Madrid)… y lo que les queda, porque…  ¡tienen cuerda para rato!  Si lo tenéis cerca (o si queréis viajar, como yo jeje) no os lo perdáis; os encantará, ¡palabra de perdida!



RINCONETE & CORTADILLO
PRODUCCIONES SEXPEARE
 Puntuación 9.75/10

Texto.- Alberto Conejero
(a partir de la novela de Miguel de Cervantes)
Director.- Salva Bolta

Reparto:

Diego Cortado.- Santiago Molero
Pedro del Rincón.- Rulo Pardo