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miércoles, 31 de enero de 2018

Tebas land, el mito de Edipo llevado a nuestros días



¡Hola perdid@s! Hoy vengo a hablaros de una magnifica producción de El Pavón Teatro Kamikaze, en conjunto con la Compañía Salvador Collado, que pudimos disfrutar en el Teatro del Mercado de Zaragoza la pasada semana.  Se trata de Tebas Land, un traslado del mito de Edipo a nuestros días, con un texto de Sergio Blanco y bajo la dirección de Natalia Menéndez,  a través de la muestra del proceso de autoría de una obra teatral.

Tebas Land es una obra que me atraía desde el principio, desde las primeras publicaciones en que El Pavón Teatro Kamikaze anunciaba su estreno, y tanto es así que estaba planificando viaje a Madrid para, entre otras representaciones, poder disfrutarla.  Y es que la mano de Teatro Kamikaze es sinónimo de calidad, como ya hemos podido comprobar en otras obras (Hamlet, Idiota, Arte...) y además contando con Israel Elejalde encabezando el reparto (sin dejar de lado a Pablo Espinosa) se convierte en una apuesta segura.

Nos encontramos ante un texto muy complejo y una acción que también lo es.  En un escenario que muestra el patio de una prisión se va desarrollando nuestra historia. Israel Elejalde se configura como el autor de una obra teatral, un autor que ha encontrado una trama que intenta contar de modo objetivo respecto a un caso de parricidio, donde un menor asesinó a su padre de un modo cruel.  ¿Cómo contar la verdad? ¿Qué mostrar y qué ocultar de una historia tan llena de matices como la que el condenado, Martín Santos (Pablo Espinosa) le relata en cada encuentro entre esos barrotes? Quizá la mejor opción sea que el propio Martín se interprete a sí mismo pero, ¿esto será posible?  Y lo más crudo, ¿cómo puede un hijo matar a su padre? 

Foto.- Vanesa Rabade

Con el desarrollo de la obra, estas cuestiones iniciales se van tornando en otras diferenciadas, ya no tanto sobre el por qué de la historia, sino que las dudas se presentan en cuanto al cómo, ¿cómo contar la historia? ¿cómo respetar la verdad?, y así nos lo muestran tanto el autor de la obra (Israel Elejalde) como el intérprete encargado de llevarla a cabo (de nuevo el propio Pablo Espinosa) a lo largo de los encuentros entre ambos.  Así, estos encuentros a dos bandas construyen el trama de la representación, con una profundidad en la que es difícil intentar obviar cuestiones de carácter moral, y donde el dolor y la ternura comienzan a cobrar una inesperada importancia durante un gran periodo de la obra en el personaje de Martín, su sufrimiento, su dolor, su impotencia, su enfermedad… y sobre todo, su soledad como el mayor de los males que sufre.
 
La escenografía sorprende desde el inicio; una celda con barrotes de tres metros y un circuito de videovigilancia que enfoca al espectador en el momento de su entrada a la sala, una canasta, un balón, una mesa con un portátil y un rosario de pétalos (que sirve para diferenciar al personaje), junto con una gran iluminación que consigue hacer distinguir al espectador cada uno de los momentos en que éste se encuentra.

Estamos ante una obra que, a nivel interpretativo “te llega”. Unas excepcionales puestas en escena te transmiten el dolor, la duda y la soledad de nuestros protagonistas, destacando, como ya señalé, a Pablo Espinosa, al que sólo conocía de haberlo visto en televisión, y que me sorprendió muy gratamente, mostrando una enorme madurez como actor y un gran talento, que junto a un maestro como Israel Elejalde hacen que un brillante texto se convierta en un producto de absoluta calidad.  Por todo ello, sólo puedo recomendaros encarecidamente que, si podéis verla, lo hagáis.  Un gran texto y unas magníficas interpretaciones que os calarán hondo y os harán cuestionar gran parte de vuestros esquemas morales. No os la perdáis, os encantará ¡palabra de perdida!😉


TEBAS LAND
EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE / COMPAÑÍA SALVADOR COLLADO
Puntuación 9 / 10

Texto.- Sergio Blanco

Dirección.- Natalia Menéndez

Reparto:

Israel Elejalde
Pablo Espinosa

Web.- Tebas Land 

lunes, 3 de julio de 2017

Yo, Feuerbach; en busca de una segunda oportunidad



¡¡¡Hola perdid@s!!!  En primer lugar quiero disculparme con vosotr@s por la tardanza respecto al nuevo post, llevo una temporadita en que los días deberían tener 48 horas en lugar de las habituales, y no llego a nada… pero quiero contaros las últimas representaciones que he podido disfrutar esta temporada,  porque en verano no hay mucho teatro en Zaragoza (a ver si puedo disfrutar y contaros algún festival o similar, que si no se me va a hacer muy largo jeje…).  Así, hoy voy a hablaros de una maravillosa obra que pude disfrutar en el Teatro del Mercado hace un mes (más o menos). 

Se trata de Yo, Feuerbach, un enorme texto de Tankred Dorst, en versión y adaptación de Jordi Casanovas (del que ya os hablé en Idiota), bajo la dirección de Antonio Simón, de la mano de Buxman Producciones, Velvet y Festival Grec; una obra de un enorme trasfondo emocional donde dos actores (Pedro Casablanc y Samuel Viyuela), acompañados de una mesa y unos focos, consiguen “hipnotizar” al público logrando que se queden anclados en sus butacas durante todo el tiempo que dura la representación, impregnados del sentimiento que el autor pretendía transmitir.

Foto:  Teatro de la Abadía



Así, la obra comienza en una sala de casting, Feuerbach (Pedro Casablanc), un actor consagrado que había trabajado incesantemente en el pasado, acude a una prueba para conseguir un papel tras unos años en los que nada se había sabido de él; una audición, para un personaje que desconoce, frente al gran Lettau, el director de escena.  Pero el maestro de la escena no aparece, sino que será su ayudante (Samuel Viyuela), un joven de nuestro tiempo, enganchado a un móvil y con muchas ganas de terminar, quien haga esta prueba a un laureado actor que desapareció y que, ahora, necesita fervientemente un nuevo papel.

Un enorme Casablanc, como Feuerbach, consigue acercar al público a las miserias del artista, sus desventuras y desvaríos y su bajada a los infiernos para conseguir este trabajo, rememorando sus laureadas interpretaciones (como Falstaff o Ricardo III)  frente a un impasible asistente de casting al que hará apreciar el valor de la vida, del trabajo bien hecho y de lo más profundo del comportamiento humano.

A nivel interpretativo, Casablanc está desbordante de talento, pasando de la exacerbada alegría a la depresión más profunda, de los momentos de locura a la cordura más lacerante, haciendo partícipe en cada momento al espectador de sus sentimientos,  de sus desengaños y de su desesperación.  Una magnífica lección de interpretación que ningún actor en ciernes debería perderse.  Como contrapunto, Samuel Viyuela es la personalidad absolutamente contraria al anterior, una austeridad interpretativa con un texto con una enorme esencia humana que pasa de la realidad a la ficción a través de una fina línea que a veces llega a confundirse (de modo intencionado); una sorpresa más que agradable pues no conocía a este actor que llegó, incluso, a emocionarme.

Por ello, lo único que puedo deciros es que no os perdáis esta obra si os pilla cerca, porque una maravillosa puesta en escena con tan poco sólo puede realizarse si existe talento y trabajo duro detrás, algo que se aprecia y que se transmite al espectador.  Enormes interpretaciones muy recomendadas, sobre todo, como anteriormente señalé, para todo aquel que quiera ser actor, pero también para el resto de espectadores. No os la perdáis si tenéis ocasión, os encantará y os calará hondo, ¡palabra de perdida!


 YO, FEUERBACH
FESTIVAL GREC / VELVET / BUXMAN PRODUCCIONES
Puntuación 9 / 10

Texto.- Tankred Dorst
Versión y adaptación.- Jordi Casanovas 
Dirección.- Antonio Simón

Reparto:

Pedro Casablanc.- Feuerbach
Samuel Viyuela.- Ayudante de dirección
Nuria García.- Voz en off

miércoles, 22 de marzo de 2017

Tu palabra hágase en mí, una víctima en una prisión sin barrotes



            ¡Buenas tardes perdid@s! En esta ocasión vengo a hablaros de una producción 100% aragonesa que pude disfrutar el pasado sábado en el Teatro del Mercado de Zaragoza.  Se trata de Tu palabra hágase en mí, un texto de Miguel Ángel Mañas de la mano de Factory Producciones bajo la dirección de Santiago Meléndez; una obra de marcado corte social, enormemente poética y absolutamente brutal sobre prostitución narrado en primera persona por nuestra protagonista, un alma cautiva en una prisión sin barrotes, en un infierno donde no existe salida.


            La verdad es que me picaba la curiosidad sobre cómo el autor habría contemplado el tema base de la obra (prostitución, trata de blancas…), ya que es un tema que ha sido muy tratado, pero quizá nunca con la crudeza del punto de vista de esta obra, que cuenta con una misión clara: que el espectador empatice, pero no por el mero hecho de empatizar, sino porque se le creen interrogantes, se remueva por dentro y piense en una situación de esclavitud que vemos cada día y que no debería dejar a nadie indiferente.


            Nos recibe un escenario lleno de ropa, zapatos, pelucas y cadenas, es el lugar donde nuestra protagonista, esa que “no tiene nombre” nos contará su historia, abriéndose en canal al público, dirigiéndose a él (o no) y descubriéndose hasta los huesos.  Una prostituta contando la historia de su vida, el amor, el engaño, el desamor, la familia, la vergüenza y sobre todo el conocimiento de su destino, donde no se alberga una pizca de esperanza, sino que es un destino sombrío, un futuro oscuro que nuestra protagonista deslumbra con esos ojos verdes entrenados para poder cazar en la oscuridad.

Foto:  Factory Producciones


            Y es aquí donde deberemos referirnos a nuestra protagonista, la mujer sin nombre, Cassandra, o “como quieras llamarla”, encarnada en la piel de una maravillosa Vicky Tafalla, que me sorprendió de una manera absoluta.  Conocía a Vicky en otros registros (cabaret -en Cabaret Shanghai está genial-, musical…) pero nunca la vi en un registro de tal envergadura, donde ríe, llora, sufre y siente como nuestra protagonista, transmitiendo a cada uno de aquellos que la observan su amargura, con esos ojos llenos de vida, sufrimiento y dolor.  Un brutal cambio de registro para una actriz de la tierra que realiza de modo sobresaliente, y que nos descubre el gran potencial dramático y actoral que posee.


            Y por último, pero no menos importante, me referiré al segundo de los miembros del reparto, Ángel Gotor, actor igualmente de la tierra que, sin casi mediar palabra, se convierte en parte importante del montaje al poner cuerpo a aquellos hombres en la vida de nuestra protagonista, desde el cliente a su amor de juventud o el fantasma de los insectos que devoran su alma, en un cuerpo que envejece y ve su destino cada vez más cerca… un destino oscuro, nada fácil y que no podrá evitar
.

            Teatro de denuncia, actual, atrevido y con una propuesta muy muy valiente; muy necesario hoy por hoy y con una puesta en escena maravillosa, con protagonistas de gran calado y con una historia que os hará pensar.  Seguro tendrá la proyección que merece, así que, si la tenéis cerca, no debéis dejar de ir a disfrutar una obra como ésta, que os hará sentir y pensar, y os llegará muy hondo, a lo más profundo de vuestros sentimientos… os encantará,  ¡palabra de perdida!


TU PALABRA HÁGASE EN MÍ
FACTORY PRODUCCIONES
Puntuación 9.5 / 10

Texto.- Miguel Ángel Mañas
Dirección.- Santiago Meléndez

Reparto:
Vicky Tafalla
Ángel Gotor