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lunes, 6 de febrero de 2017

Todo el tiempo del mundo, construyendo los recuerdos



            ¡Hola perdid@s! Tras otro fin de semana movidito, (ayyyy que programan todo junto y no llego…) voy a hablaros de una obra que esperaba con bastante impaciencia desde que leí que vendría a Zaragoza en el programa del Patronato de Municipal de Artes escénicas de Zaragoza.  Se trata de Todo el tiempo del mundo, de Pablo Messiez, bajo su  propia dirección, interpretada por un gran reparto de la Compañía Grumelot y de la mano de Buxman y Kamikaze producciones, que pudo disfrutarse en el Teatro Principal de Zaragoza el pasado fin de semana.


            Descubrí a Messiez con su magnífica dirección de La piedra oscura (si pincháis podréis ver el post sobre la obra), y me moría de ganas de poder volver a disfrutar de su trabajo, y no sólo no me decepcionó, sino que me encantó.  De entrada es una obra atractiva, con tintes autobiográficos, hablando del tiempo y de cómo se construyen los recuerdos, y planteando preguntas sin respuesta del propio autor que en ocasiones también nos asaltan… ¿qué pasa si olvidamos algo que ocurrió en nuestro pasado y no hay nadie más que lo contemplara para recordarlo? ¿Desaparece? ¿Es como si no hubiera existido?


            Nos encontramos en una zapatería, la Zapatería Flores, donde su propietario, Héctor Flores (Íñigo Rodríguez-Claro), trabaja en compañía de su empleada Nené (María Morales), una zapatería normal, que cuando cierra comienza a recibir visitas de clientes “extraños”, contando historias no del todo desconocidas para nuestro protagonista, que poco a poco se irán enlazando en su mente para al final, junto con el amor de los suyos, encontrar el fundamento que une todo.  Porque la memoria y el amor son elementos esenciales en esta obra, su valor y la necesidad de conservarlos para entender el presente y el futuro.

Foto:  Vanessa Rabade


            Comenzamos a conocer a nuestros protagonistas antes de empezar la función.  Mientras el público ocupa sus localidades se inicia la vida en la tienda, para que el espectador, como si de otro cliente se tratara, pueda ir conociendo el día a día en la zapatería.  Poco a poco irán apareciendo cada uno de estos "particulares" clientes: unos novios que vienen de su boda (José Juan Rodríguez y Carlota Gaviño – con un papel maravilloso-), una mujer embarazada (Rebeca Hernando), un señor al que la lluvia ha calado hasta los huesos (Javier Lara) y una joven bohemia con su guitarra (Mikele Urroz).  Pero, ¿quién son realmente?  ¿por qué están allí tras el cierre? Enormes interpretaciones, destacando la reflexión en soledad de nuestro protagonista, profunda, muy profunda, que te remueve por dentro y te hace pensar…


            Es claro el componente personal del autor, no sólo en el texto, nacido de una anécdota que su madre le contó sobre el nacimiento de su abuelo, sino también respecto a los elementos de la escenografía y vestuario.  El atrezzo de la zapatería es en gran parte real, de la zapatería de su abuelo, la novia lleva los vestidos que llevaba su madre…  Todo ello, junto a un profundo texto (que inicialmente podía parecer difícil de seguir pero no lo es), una brillante dirección y un juego de luces que ilumina y oscurece la sala aportándole vida y complicidad con el autor y los personajes hacen que el espectador se sienta uno más en la historia.


            Así, puedo afirmar que no me equivoqué escogiendo esta obra, ya que la calidad de su autor y director la precedía, y con Kamikaze como productores era éxito seguro. Unas maravillosas interpretaciones y un texto que hace pensar, que te deja un poso imposible de esconder, y que te hace reflexionar sobre la importancia de muchas cosas a las que no prestamos atención; sobre el tiempo y cómo construir los recuerdos sobre la memoria, esencial en nuestra vida. Siguen de gira, no os la perdáis, os encantará, segurísimo, ¡palabra de perdida!   


TODO EL TIEMPO DEL MUNDO
de Pablo Messiez
BUXMAN PRODUCCIONES / KAMIKAZE PRODUCCIONES
Puntuación 9.5/10
Autoría y dirección.- Pablo Messiez

Reparto:

 Compañía Grumelot:

Íñigo Rodríguez-Claro.- Héctor Flores
María Morales.- Nené
José Juan Rodríguez.- Novio
Carlota Gaviño.- Novia
Javier Lara.- Hombre mojado
Rebeca Hernando.- Mujer embarazada
Mikele Urroz.- Joven bohemia


miércoles, 14 de diciembre de 2016

La piedra oscura, porque nadie puede desaparecer del todo, ¿verdad?



¡¡¡Hola perdid@s!!! En esta ocasión vengo a contaros la última obra que pude disfrutar en mi teatro de cabecera, el Teatro Principal de Zaragoza, el pasado fin de semana.  Se trata de La piedra oscura, la obra que destacó en la pasada gala de Premios Max con sus cinco premios, incluyendo mejor autor, director y obra, y que tenía tantas ganas de ver desde su estreno en la Sala Galileo de Madrid. 

 Es una obra producida por el Centro Dramático Nacional y LaZona Teatro; un texto de Alberto Conejero, bajo la dirección de Pablo Messiez, que plasma, sobre una base real que la inspira, el encuentro de dos hombres en la habitación de un hospital militar en Santander y el transcurso de una noche que hará aflorar sus sentimientos más profundos, una caída de máscaras que da lugar al encuentro de lo real, la existencia de dos corazones atormentados. 

Nada más entrar en la sala, encontramos a nuestros protagonistas inmóviles, ya en el escenario, haciendo que el ambiente se convierta en propicio para lo que vendrá.  Un montón de cáscaras de mandarina y una canción con golpes de platillo comienzan nuestra obra; “Soldadito español” resuena en la mente de Sebastián, el carcelero, (Nacho Sánchez), y una misión: vigilar hasta el amanecer a un prisionero herido, Rafael Rodríguez Rapún (Daniel Grao), estudiante de Ingeniería de Minas, secretario y ocasional actor del grupo de teatro universitario La Barraca y compañero de Federico García Lorca en los últimos años de sus vidas.

Foto: Centro Dramático Nacional

A partir de ahí nuestros protagonistas se embarcan en un viaje de redención; una petición de Rafael para que no se pierdan unos documentos, manuscritos y poemas que el mundo debe conocer, esos versos lorquianos que conformaban los “Sonetos del amor oscuro”  que tanto dicen del propio espíritu humano (que, en realidad, tardaron cincuenta años en ver la luz), y una catarsis de nuestros dos protagonistas, sobre todo en la persona de Sebastián, un adolescente (los históricamente llamados “quinta del biberón”)  “carcelero a la fuerza”, más atemorizado, incluso, por la presencia de sus superiores que el propio condenado, que sueña con ser músico.

Un diálogo lleno de ternura, que muestra la emoción en cada sílaba, con silencios que dicen más que las palabras, y en el que se puede ver el miedo y la resignación a través de nuestros protagonistas, y sobre todo el deseo de que la verdad y los secretos que se ocultan salgan a la luz.   Maravillosa interpretación de Daniel Grao, decidido y paciente a la espera de lo que sabe que está por llegar de modo ineludible, abriendo los ojos a su joven carcelero; y una extraordinariamente desgarradora interpretación de Nacho Sánchez, ese “carcelero forzado” que sueña con la música y teme a aquellos que lo manipularon para convencerlo de que su papel en esta historia es el adecuado, habiendo dejado todo atrás.

Una obra sobre la justicia, la memoria histórica y la necesidad de redención de la mano de dos grandes actores que hacen propio el sentimiento y que se ha convertido en uno de los montajes estrella de la temporada.  Una obra que tenéis que ver sí o sí, y que os aseguro que no os defraudará, que os hará pensar y sentir, y os planteará una cuestión final que redondea un gran texto… y es que “nadie puede desaparecer del todo, ¿verdad?”


LA PIEDRA OSCURA
CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL / LAZONA TEATRO
Puntuación 10 / 10

Autor.- Alberto Conejero 
Dirección.- Pablo Messiez

Reparto:
Daniel Grao.- Rafael Rodríguez Rapún
Nacho Sánchez.- Sebastián